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| Escrito por Fuente: Arcelia Flores Ortega. | |
| Thursday, 27 de November de 2008 | |
Homilía Completa De Mons. Carlos Aguiar Retes De La Misa De Envío A La Misión Continental De La Diócesis De Texcoco, Noviembre 16 De 2008Dichoso aquel que encuentra una mujer hacendosa, muy superior a las perlas de la virgen. Así comienza la primera lectura, haciendo un elogio de la mujer poniendo varias características por las cuales es apreciada la mujer como el auxilio para el hombre. Solamente hace un señalamiento de advertencia, no tanto negativo, pero si de advertencia, dice hacia el final de la primera lectura, son engañosos los encantos y vana la hermosura. Es interesante descubrir en este domingo cómo cada lectura nos va a dar un aporte y esta primera lectura nos lo señala en cuanto a la presencia de la mujer. En la Iglesia somos consientes de que a pesar de que solo los varones somos elegidos para el ministerio sacerdotal, sin embargo la misión, la acción de la Iglesia se realiza con el apoyo mayoritario de la mujer y por eso es interesante esta observación, porque si vemos lo que trata de afirmar la primera lectura es algo que en nuestro tiempo es muy importante, la sociedad está inculcando con fuerza que lo da gran valor para la mujer es que sea bella, que sea atractiva, que sea sexualmente aceptada, valorada, querida y la lectura de hoy nos dice que es precisamente lo que tenemos que cuidar, de que eso es engañoso, la mujer no vale por su hermosura, la mujer vale por su propio interior, esa es la descripción que nos va haciendo la primera lectura del libro de Proverbios. Veamos los adjetivos y las definiciones que da, mujer hermosa que genera confianza de parte del marido, que da ayuda y eso es lo que enriquecerá la vida, procurará bienes y no males, tiene capacidad para tejer lana, lino, trabaja con manos expertas, hábiles, maneja la rueca, con sus dedos mueve el uso (con lo que se tejía anteriormente) abre sus manos al pobre, tiene una gran sensibilidad para el necesitado, las extiende al desvalido, merece alabanza, es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos. Y lo único que pone como precaución ó advertencia es que la misma mujer no se deje engañar por querer hacerse valer ante los demás por la hermosura. Y vean lo que la sociedad está queriendo ahora hacer, la televisión, la radio, medios, ambiente es que la mujer sea bonita, que sea esbelta, que sea atractiva cuando la riqueza de la mujer no está ahí. Primer elemento que nos da la lectura de la liturgia de la palabra. Por esta razón la mujer es importantísima en la labor pastoral, por todas estas características y sensibilidades que tiene y que a veces tenemos en menor proporción, cuando los tenemos, los varones. La segunda lectura nos habla de otro elemento que también es importante en nuestra reflexión de hoy, la misión de la Iglesia que debe de tener muy en cuanta la advertencia que nos hace san Pablo por lo que se refiere al tiempo y las circunstancias de la venida del Señor, no necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón por la noche ¿cómo llega un ladrón en la noche? Cuando es menos esperado, cuando estamos dormidos, cuando nos sorprende. Así llegará el final de los tiempos, no debemos tener temor, es más, nos dice la lectura más adelante, pero a ustedes hermanos ese día no los tomará por sorpresa, a pesar de que quiénes no se hayan preparado para el final de los tiempos, a quienes están con Cristo no los tomarán por sorpresa como a un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas ¿qué significará eso de vivir en tinieblas? oscuridad, noche, falta de luz, es no saber a dónde ir, es no saber por dónde caminar, es tropezarse porque no se conoce si sigue un hoyo ó si hay una piedra, nosotros no vivimos en tinieblas, sabemos a dónde vamos, sabemos a dónde estamos llamados, sabemos nuestro destino, conocemos el camino. Recuerdan aquellas palabras que Jesús le dijo a Felipe “tanto tiempo que tengo con ustedes y todavía no me conoces Felipe, el que me ve a mi ve a mi Padre”. Nosotros sabemos que vamos camino al Padre, sabemos por el modelo de vida de Jesucristo cómo vivir y sabemos también nuestro destino, por eso somos hijos de la luz y del día no de la noche y las tinieblas, pero hace una exhortación el apóstol al final de la lectura: por lo tanto no vivamos dormidos como los malos, evidentemente no se trata del sueño, todos necesitamos dormir, si no, nos volvemos locos entonces no se está refiriendo a estar dormidos con el sueño natural de la noche, sino dormidos en el sentido de que no sabemos hacia dónde vamos, ni qué es lo que hacemos, ni por qué lo hacemos. Y entonces nos recomienda, mantengámonos despiertos, o sea siempre conscientes, el conocimiento que tenemos de nuestro destino, siempre con esa alerta de que nuestra vida no termina aquí, de que nuestro destino no es la muerte, nuestro destino es el Reino de Dios y nos dice entonces, porque sabemos a dónde vamos, porque sabemos la razón de nuestra vida terrena, vivamos sobriamente ¿qué significan estas palabras? Que no nos apeguemos a los bienes y no pensemos que la mayor felicidad es disfrutar de ellos, vivir sobriamente significa hacer uso de todo lo que tenemos a nuestro alrededor pero sin poner en ello nuestra felicidad sino simplemente son herramientas, son elementos que necesitamos para sobrevivir, para mantenernos fuertes, para mantener la vida, eso es vivir en sobriedad. Ya llevamos dos elementos: la importancia de hacer valer en la misión de la Iglesia a la mujer con todos sus valores. Segundo, la importancia de estar despiertos sabiendo que esta vida tiene una continuidad en la vida eterna, en el reino de Dios y que ello les haga tomar una actitud de hijo de la luz, de vivir sobriamente. El evangelio de hoy nos narra una parábola muy sencilla, en la cual nos recuerda que Dios nos ha dado a todos ciertas capacidades, ciertos talentos, a unos más, lo tenemos que reconocer, hay personas muy hábiles muy capaces y con una gran inteligencia, muy diestros, todo les sale bien, tienen desde pequeños las habilidades para responder a las cosas y necesidades. Otros son más torpes y otros intermedios, son dones que Dios nos ha dado a unos más a otros menos, pero qué dice la parábola, que a veces el torpe, el que se siente menos dice “no, pues que lo haga el inteligente” ¿no les pasa a ustedes a veces? “Yo no soy capaz, ¿para qué me llamó el señor cura a mi? Mejor que llame a fulano, él si puede hacer las cosas, ¿yo que puedo hacer? Si a mí no se me da nada” Y entonces dice el texto del evangelio que preferimos enterrar, sepultar, dejar bien guardado sin hacer uso de nuestro talento que nos ha dado el Señor y dice que eso es un grave error, porque precisamente desde lo que Dios nos ha dado, poniéndolo a trabajar, Dios nos hace crecer y al principio que parecíamos muy torpes para hacer las cosas nos vamos haciendo diestros y al principio que teníamos temor de realizar la encomienda, la terea que nos habían dado, resulta que si somos capaces de hacerlo y vamos creciendo en esta habilidad. Eso es lo que hoy nos dice el evangelio, no tengamos miedo, con lo poquito ó con lo mucho que Dios nos ha dado, lo importante es que lo pongamos a trabajar. Estos tres elementos que nos recuerda hoy la Palabra de Dios están muy propicios para el lanzamiento de nuestra misión. Hoy, esta tarde ustedes son testigos del inicio de la Misión continental en la diócesis que vamos a lanzar, hoy esta tarde ustedes son los convocados y elegidos para iniciar nuestros trabajos de la misión, muchos otros los van a seguir, muchos otros se incorporarán al trabajo que vamos a realizar, muchos otros de unirán ¿por qué? Por una sencilla razón, porque ustedes están decididos a iniciar, sino fuera así no habría camino, no podríamos hacer la misión, aunque aquí ven ustedes a doce sacerdotes muy decididos de todas las vicarías de la diócesis, que en representación de muchos otros han venido, se han puesto de acuerdo para que se suplan las misas y los han cubierto para poder estar aquí y así ellos representen a otros, pues ni con todos los sacerdotes de nuestra diócesis que son poco más de 170 podríamos iniciar la misión, los necesitamos a ustedes, los necesitamos, Dios así lo ha querido, solamente con ustedes es posible hacer la misión, ningún sacerdote es capaz de ir a tocar las puertas de todos los católicos de su parroquia, ninguno, y yo como obispo menos, yo necesito de ellos y necesito de ustedes, por eso con ustedes la misión se hará realidad ¿ A qué ritmo? ¿Con qué eficacia? ¿Con qué frutos? Dejémoselo al Espíritu de Dios, él sabrá darnos los ritmos, los procesos y nos dará a los que nos acompañan. Lo importante es que hoy le digamos al Señor si, cuenta conmigo, pongo mi talento o mis talentos dependiendo de cada quien, al servicio de la misión de la iglesia en esta diócesis para hacer la Misión Continental, cada uno de ustedes desde el interior, desde su corazón, por algo han venido aquí yo puedo decir que todos, ojala que sean todos pero si no, la gran mayoría han venido ustedes acá por que quieren decirle si al Señor, si no, se hubieran quedado en su casita muy tranquilos, pero están aquí porque quieren decirle si, Él les toma la palabra, ustedes depositen su si en el Pan y el Vino que vamos a ofrecerle ahora al Señor en el ofertorio y Él así como transforma el Pan y el Vino por el Espíritu Santo en presencia sacramental de Jesucristo, transformará a cada uno de ustedes, a ese sí que le han dado en presencia de Cristo en sus parroquias, en su mundo, en su ambiente. |
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| Modificado el ( Thursday, 25 de February de 2010 ) |
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Homilía Completa De Mons. Carlos Aguiar Retes De La Misa De Envío A La Misión Continental De La Diócesis De Texcoco, Noviembre 16 De 2008